El adiestrador de mandriles.

El adiestrador de mandriles.
Diseño de imagen: Manolo García.

jueves, 28 de diciembre de 2017

EL SABOR DE LAS LÁGRIMAS.












-Se a que saben las lágrimas, efluvios de sentimientos desbordados. Y como duelen al salir del alma para liberar su angustia. Conozco su naturaleza y ninguna es igual; por ello distingo su sabor.


Hay lágrimas amargas como el desengaño obtenido, y dulces como el consuelo esperado.
Hay lágrimas furiosas, envenenadas por la ira; y lágrimas impotentes, heridas por la traición.
Lágrimas ilusionadas con el triunfo y lágrimas humilladas por el fracaso.
Lágrimas que contienen un deseo esperanzado y otras sumidas en desesperación.
Lágrimas nutridas de felicidad y lágrimas cebadas con dolor.
Lágrimas compartidas y lágrimas vertidas en soledad.


Mas, de todas ellas, ninguna más insípida, más inútil y dañina que la no conseguida; aquella que retiene el alma endurecida, ciega por el rencor y la venganza.




lunes, 11 de diciembre de 2017

UNA MÁS.






-Siempre ves el mal en todas las cosas -. Reprochó el hijo a su padre mientras que, sentados a la mesa, terminaban de comer.

-Puede que eso sea lo que a ti te parece - respondió enojado el padre -. También mis ojos fueron tan jóvenes e ilusionados como los tuyos ahora, sólo dispuestos para ver lo que deseaban. Pero aquel tiempo ya pasó para mí, y en éste no impido a mis ojos ver cada día lo que no quieren, pues es exactamente el otro lado de las cosas. Si todo fuese bueno, perfecto, si nunca nos equivocarnos, tampoco tendríamos que aprender. Y para bien y para mal la vida del hombre es un continuo aprendizaje donde es crucial saber distinguir. Buscar el bien de cada cosa requiere contemplar también el mal que contiene. Todo tiene su haz y su envés, su cara y su cruz.

-Siempre buscando tres pies al gato, llevar la razón; como si los demás no fuéramos capaces de aprender por nosotros mismos. Parece, que para sentirte a gusto debiéramos ser todos como tú y ver las cosas desde tu prisma.

-Te equivocas - le dijo el padre, que intentaba controlar la excitación que sentía -. Eres lo que has deseado y sabes que para ello nunca fui un estorbo. Mucho menos ahora, que eres totalmente libre en tus decisiones y crees saber lo suficiente, lo que realmente importa; sin tener en cuenta que fui tu primer maestro. El primer maestro es como el primer amor, jamás se olvidan. Si te enseñé mis errores fue para que reconocieras los tuyos antes de cometerlos y aprendieras sin tener que equivocarte como yo lo hice.

-Me resulta muy difícil hablar contigo - replicó el hijo lleno de rabia -. Pareces no darte cuenta de lo que realmente me importa y estar en contra de todo lo que pienso, de todo lo que propongo, de todo lo que pretendo. No seré nunca como tú, tengo mis sueños, mi forma de sentir, y el mismo derecho a equivocarme también.

-Razón llevas en lo que dices, y si de algo me siento culpable es de mi celo, de lo que siento por ti, que va mucho más allá de saber o no saber, de llevar o no razón - dijo el padre, que hizo un pequeño silencio antes de continuar -.  Caminamos por el mismo sendero, pero a distancia uno del otro. Como extraños, como si sólo fuera una coincidencia nuestro coexistir en el tiempo. Pero no fuiste una casualidad, un imprevisto, un accidente de mi voluntad. Fui libre de soñar contigo y hacerte realidad sin pretender ser tu dios, tu dueño. 
Sin embargo yo creo ir delante y tú haberme superado; yo sin prisas por llegar y tú impaciente por aprender otro camino sin mí. Y aunque nunca seré el amigo al que reveles tus secretos, no quiero sentirme un extraño a tu lado, que calla lo que siente para que no te alejes más. En realidad es tu comprensión la que necesito para que mi experiencia no sea en vano y mi saber encuentre sentido verdadero. Eres el ser más próximo, ¿quién mejor que tú puede dar fe de mí? Mi opinión debes considerarla como una más... Dale al menos esa oportunidad; no levantes diques de contención sólo porque viene de mí.

- Me voy - le dijo el hijo airado, casi descompuesto por la impotencia, por la falta de respuestas que le violentaban sobremanera -. No se puede hablar contigo.

-Sí, será mejor -. Terminó el padre.






viernes, 24 de noviembre de 2017

HASTA EL FINAL.







-No, nada que temer, hermano. Mi existencia es lo suficientemente larga como para sentirme satisfecho de muchas cosas y harto de otras tantas. Ya no es tiempo de cambiar y tampoco lo deseo. Llevo la vida a mi manera convencido de que otro no podría hacerlo como yo, por eso nada que reprochar al tiempo pasado ni al que vendrá, conozco el sabor dulce del placer y los amargos fracasos cosechados por el abandono de la consciencia.
Nada le debo y nada me debe ella a mí, pues si de la vida tomé lo que amaba, también se lo llevó después.
Tampoco puedo perder, pues ya nada está en juego. Jugué como supe mis cartas en su partida y me libré de perder demasiado, de perderme a mi mismo. Ahora miro desde fuera y sólo espero que su juego me distraiga hasta el final.
Estoy preparado, esta vez no necesitaré equipaje. Cuando me vaya lo haré desnudo, igual que la vida me alumbró.
Y mientras tanto no me sentiré solo, pues coseché familia y amistades que comparten mi tiempo y se preocupan por mí. Por eso nada temo, hermano. Las cosas vienen igual que se van, lo mismo que los hombres. Hay quienes nunca han tenido una segunda oportunidad; otros, afortunados como yo, no la necesitamos; ninguna circunstancia fue capaz de doblegar nuestra voluntad de ser como quisimos y mostrarnos como tal. El destino que elegí se ha cumplido y mi ser se encuentra en paz, sosegado, predispuesto a sentir del mismo modo que siempre, sin remordimientos, hasta el final.
No te preocupes por mí, hermano. Yo no lo hago demasiado.







lunes, 13 de noviembre de 2017

LAS DUDAS DEL PORVENIR.






-No, no tengo las respuestas. Puede que mi comprensión pretenda lo infinito, pero mi conocimiento está limitado como todos por la brevedad de la experimentación física.
Creí que la curiosidad del niño, hija de la inexperiencia, desaparecería con el transcurrir de los años y que las dudas se tornarían por certezas; mas, el paso del tiempo que me concedió algunas respuestas, trajo también más preguntas, pues el descubrimiento de las razones alimentó mi curiosidad y desde entonces todo cuestiona. Sólo estoy seguro de la pequeñez de mi saber, incapaz de dar respuesta a las incógnitas que a cada momento plantea mi razonamiento, que corre contra reloj en el universo del tiempo donde sólo es un instante apenas reconocible.
Hoy mis decisiones no son más libres que otras veces y suponen el mismo desafío para la personalidad, que a pesar del conocimiento acumulado con la experiencia no está segura de los resultados, pues nada es igual al resto y todo ocupa un tiempo irrepetible y un espacio propio, insustituible. De nada serviría mi experiencia si debiera nacer de nuevo. Mi saber es un ignorante ávido del conocimiento que le libre de la inseguridad de las dudas del porvenir.








miércoles, 8 de noviembre de 2017

MI CATEDRAL.






No existe lo más grande ni lo más pequeño - se dijo -; ambos extremos no tienen principio ni final, sólo límites en nuestra percepción. 
De lo pequeño surge lo grande repitiendo sin cesar el mismo patrón a una escala diferente, confirmando así la eternidad de las cosas. De ahí que todo contenga la misma importancia, independientemente de su tamaño.
Por eso, nunca más dudaré de la cualidad de mi pequeñez para transformarse en algo grande. 
Con la constancia lograré los triunfos que pretende mi voluntad, que colocaré paciente uno a uno para realizar sueños. La impaciencia no marcará mis pasos, ni el desaliento de lo errado encadenará mi ánimo con la pereza, enemiga de la vida y contraria al ritmo de sus transformaciones. Y paso a paso, piedra a piedra construiré mi catedral, mi gran obra. Lo más sólida que sea capaz, lo más bella que pueda imaginar; para que perdure en el tiempo y sea admirada.
Todo el camino andado hasta ahora, el esfuerzo empleado en su definición, y hasta el tiempo consumido por las dudas de su realización, han sido necesarios. No desfalleceré cuando las circunstancias dificulten su progreso y siempre estaré dispuesto a proseguir cuando el tiempo juegue a favor. Mi obra superará mi pequeñez y mi alma alcanzará su eternidad.







martes, 17 de octubre de 2017

EL GERMEN DEL MAL.




-Y esta reacción inesperada, surgida en las masas cual torbellino en tierra seca que con furor tapa los oídos, ciega los ojos y hace irrespirable el aire, ¿cómo ha surgido?¿Quien consiguió unir tantos clamores bajo estandartes alzados? - Preguntaron las palabras -. ¿Cuál, el principio de la revolución que acerca otra vez a los seres al precipicio del enfrentamiento entre hermanos?

Y el sentir reveló:

Cuando el robo se convierte en un hecho generalizado empuja a los seres humanos a la guerra. Pero no surge el conflicto en los más débiles y desfavorecidos, que en su deseo de paz se dejan explotar hasta la extenuación como ganado fiel, sino en los poderosos y dominantes que ven peligrar sus intereses bastardos.
Cuando un pobre roba a otro pobre, lo deleznable del acto no pasa de ser mera anécdota. De igual modo si el rico roba al pobre, lo que se considera normal.
Si el pobre roba al rico, como mucho se convierte en leyenda; más, si el rico roba a su igual, se desata la revolución.
Y eso pasa exactamente. Las masas, adoctrinadas con promesas de realización por las élites poderosas, hacen las guerras que éstas premeditan para defender sus intereses en un orden nuevo, pues el presente ha sucumbido a su expolio.
Para ello envenenan primero el pasado y persuaden a las mentes necesitadas de respuestas para las hordas de la desconfianza en el porvenir, manejando para ello el miedo y la coacción. Luego fían leyes tramposas que fomentan la corrupción de los principios y que después burlan para crear el caos. Y finalmente lanzan a la masas enfervorecidas a la acción directa para producir el enfrentamiento que haga estallar el conflicto que les interesa.
La crisis de valores es la causa esgrimida que justifica el conflicto, pero antes fue fomentada por el lucro insaciable ejercido por los poderosos, que llegado el momento, desconfiados de quienes fueron siempre sus aliados de partida, se resisten a perder un ápice de sus privilegios y pasan a refugiarse en los territorios, arropados por el fervor de sus masas.










martes, 3 de octubre de 2017

EL ABRAZO.






-Quizá sepas cuánto lo siento, pero no cómo amo el momento que me separó con furia de tu lado, pues sólo entonces reconocí al amigo que estaba a punto de perder, al compañero silencioso que un día siguió mis pasos para retomar de nuevo su camino; sólo entonces huyó de mí la soberbia del carácter tempestuoso, empujado a la nada por otras voces que acallaba, que liberé al fin en mi soledad. Me siento profundamente afectado por haberte decepcionado.

No hay nada que duela más a mi alma que perder afectos como el tuyo, que ha superado el dolor de vencerse a sí mismo y que por ello busca siempre comprensión en todas las cosas. Espero que sientas compasión por mí, sólo podré perdonar mi osadía si tú has logrado hacerlo, y no me sentiré pleno de nuevo hasta recibir tu abrazo estrecho sobre mi cuerpo, necesitado de tu contacto.

Creí descubrir un camino del que tú diste fe para confirmarme que no estaba equivocado, y que nada más que yo podría borrarlo volviendo atrás por la senda marcada. Ahora, derrotado por mi intransigencia siento el peso de la equivocación, imposible de llevar si tú no me acompañas.

Tu me hiciste recordar lo bueno que resulta rectificar cuando erramos por dar rienda suelta al ímpetu del temperamento; que la amistad sólo es el principio de algo más sublime, la piedad por los demás, el respeto escrupuloso por todo lo que nos rodea; que existen el bien y el mal, como existen el sol y la luna que rigen nuestro cielo, pero que debemos apostar siempre por la positividad que permite seguir avanzando, construyendo escaleras a la realización personal y colectiva; a la felicidad liberadora, de la que nunca el cansancio de nuestro existir debe apartarnos de su búsqueda.

Más que nunca, necesito reconciliarme con la vida en un abrazo contigo.




jueves, 28 de septiembre de 2017

PERDER EL MUNDO.






-Tus ojos sufren cansancio y han perdido el brillo de la ilusión que siempre han mostrado. En su mirada se refleja impotente el dolor de la amargura que sufre tu alma. ¿Qué preocupa tanto a tu mente que ha secuestrado su entendimiento y mantiene cautiva la fe de tu sentir?

-Estoy hastiado de vencer tras cosechar primero derrotas. De perder para ganar, pues tampoco la victoria de mi voluntad, despojada de armonía por la violencia del enfrentamiento constante, consigue la serenidad que pretende. Y la paz ansiada resulta pequeña, apenas significante para el esfuerzo por ella derrochado. 

-¿Cómo puede un hombre obtener paz mientras lucha? La paz se obtiene en la calma, en ella descansa la armonía que permite la serenidad, puerta de la felicidad buscada.
Pero la guerra que dices librar acaso no sea contra el mundo sino contra ti mismo, y por ello cada victoria que crees conseguir se convierte en una nueva derrota. Quizás piensas que el mundo no comprende tu forma de mostrarte y de actuar y por eso libras cruenta lucha contra él, pero no corresponde al mundo comprenderte, sino a ti.
Ganar a tu oponente no significa derrotarlo, sino persuadirlo para tu causa. Nada de aquello que destruimos podemos recuperar después, como la amistad que por un tiempo disfrutamos. Todo lo que logramos imponer en la creencia de que hacemos lo correcto sólo satisface por un instante a nuestro ego insaciable, que pronto se vuelve en contra de nuestros intereses causándonos dolor e infelicidad. No podemos imponer al mundo nuestras reglas sin sentir su rigor.
Sólo desde la salud que vence al dolor podemos partir en busca de la felicidad. Cuando entregamos nuestra vida a la confrontación rompemos la armonía de nuestro interior con el mundo, y el coste de cada batalla se mide en bajas de salud; salud que poco a poco se aleja dejando sitio al dolor; dolor que un día vencerá a nuestra voluntad de ser felices para ponernos a disposición de la muerte. Entonces sí, entonces perderemos al fin la última batalla y la lucha que mantenemos dejará de tener sentido. Entonces habremos perdido el mundo que quisimos ganar.





miércoles, 30 de agosto de 2017

PRODIGIOSO.










-Un hombre es capaz de hacer cualquier cosa que haga otro hombre - le dijo -. Por eso no debes afanarte intentando ser el mejor con lo que haces. Éso no te llevará muy lejos, necesitarás todo tu tiempo.

Lo realmente prodigioso de cada hombre se encuentra en su corazón y es algo único e irrepetible que otro no puede alcanzar por más que se esfuerce.
Y ese prodigio, que existe también en ti, no tienes que ganarlo, no tienes que competir por él; nadie puede arrebatar tu forma de sentir y de mostrarte al mundo.

Crecerás en la medida que hagas posible tu prodigio compartiéndolo con quienes te lo reclamen, nada más. Y siempre será tuyo, nadie negará su valor, todos lo reconocerán.