El adiestrador de mandriles.

El adiestrador de mandriles.
Diseño de imagen: Manolo García.

lunes, 15 de enero de 2018

DECIR NO.








-Sobran razones para romper con lo que se opone cada día a lo que creemos justo y necesario para nuestras vidas - dijeron las palabras -; para decir no a lo que se interpone entre lo que reclama el mundo y lo que estamos dispuestos a entregar. Pero nunca imaginamos que decir no costara tanto a la voluntad, atada a los prejuicios que aceptamos por miedo a equivocarnos en nuestro proceder y no complacer con nuestra respuesta.

Y el sentir reveló:

La insatisfacción parte, principalmente, de lo necesario que dejamos de hacer por nosotros mismos para complacer los deseos de otros y no sentirnos rechazados. Por ello aceptamos lo que no consideramos justo y miramos para otro lado intentando creer que no nos afectará. Sin embargo, estamos atando así nuestra voluntad a los prejuicios y haciendo manejable y mezquina nuestra personalidad, dependiente siempre de ellos para decidir y sin poder realizarse en su verdadera naturaleza.
Es necesario decir no a muchas cosas, a muchos deseos impropios, interesados, para mostrarnos como somos realmente y evitar que anulen nuestra libertad, la capacidad de decidir sin miedo a ser rechazados.
No conviene estar al lado de quien sólo pretende satisfacer sus deseos y encubrir sus faltas, y que miente para lograrlo.
Del que intenta controlar nuestros anhelos y decisiones para apoderarse de ellas y sentirse superior.
Es importante saber decir no, pues es necesario para sobrevivir a los avatares de nuestras relaciones personales, donde todas las opiniones, todos los comportamientos pretenden ser respetables. Sólo siendo fieles a lo que sentimos íntimamente, en lo que creemos con firmeza, podemos realizar nuestra personalidad verdadera y sentirnos satisfechos de las decisiones. De otro modo, nunca se corresponderán nuestras palabras con los hechos y nadie se fiará de nosotros.